lunes, 15 de junio de 2009

Criterio crítico (I): Aburrimiento y obras maestras


Hace poco, en una cena con amigos, se discutía sobre la posibilidad de que una película sea al mismo tiempo buena y aburrida. Para mí, estas dos hipótesis son mutuamente excluyentes, como lo es en un organismo animal tener fiebre y estar completamente sano. Uno no esta enfermo porque tenga fiebre, pero lo segundo constituye el síntoma más habitual de lo primero. Del mismo modo, el aburrimiento que me produce una película es para mí el principal síntoma de su maldad. Una vez he constatado que la cinta me ha aburrido (si el aburrimiento aparece minutos después del inicio, es raro que abandone la escena antes del final), es cuando comienzan a evidenciarse las razones de esta circunstancia, es decir, las verdaderas causas de la patología. Encuentro que por lo general estas causas están relacionadas con el cometido del director. Aprecio la calidad de un buen guión, condición necesaria (pero no suficiente) para que la película sea excelente, pero hasta el mejor guión del mundo puede ser hundido por una dirección inepta, mientras que una puesta en escena extraordinaria sí puede convertir un guión plagado de deficiencias en una película con interés, al menos bajo mis criterios. Encontraré motivos de entretenimiento siquiera admirando el modo en que el director sortea todos los inconvenientes del material de partida para, a fuerza de pericia y creatividad, dar lugar a una obra que posea el hálito inconfundible de lo bien hecho.

Igualmente, cuando una película me está entreteniendo de manera sostenida (y percibo por tanto que posiblemente se trate al menos de un buen trabajo) empiezo a distinguir los matices. En primer lugar, aquéllos que tienen que ver con los motivos del entretenimiento, que de nuevo hacen referencia a la dirección, y en los que suele darse la concurrencia de factores: ¿Un reparto magníficamente guiado? ¿Un dominio evidente del ritmo interno, de la duración y la composición del plano? ¿Una originalidad en la mirada, en la manera de contar lo que inevitablemente ya han contado otros antes? Incluso: ¿una admirable elección del guión de partida? Como digo, normalmente la dirección hábil implica que confluyan varios de estos elementos.

Y, por otra parte, están otros matices, que son los relativos a la índole y el grado de la satisfacción obtenida. Una buena cinta me puede simplemente entretener (y eso ya es mucho), pero también puede asombrarme, hipnotizarme, hacer que me desternille de risa, me embarguen el horror o la melancolía, o provocarme la certeza de que mis ideas sobre la disciplina cinematográfica deben ser sometidas a revisión. En todos estos casos, y según la intensidad con que se presenten las emociones, consideraré que me encuentro ante una película muy buena, excelente, maravillosa o ante una obra maestra. Esta última, la pieza inabarcable que genera una fascinación misteriosa pero inequívoca, es la más complicada a la hora de la valoración, porque su belleza escurridiza impide cualquier aproximación analítica. También se trata, por supuesto, del caso menos frecuente de entre todos los posibles. Digan lo que digan los que encuentran cinco obras maestras entre los estrenos de cada mes.

2 comentarios:

Xavier Vidal dijo...

Interesante reflexión.

Creo que una película puede resultar aburrida, pero la culpa casi siempre es del espectador. Si la película te ha resultado aburrida pero te ha parecido interesante por x motivo, seguro que en el segundo visionado la aprecias más. Al verla por segunda vez se es más indulgente con las cintas que no te gustan y más crítico con las que, en el pasado, te apasionaron. Pero sí: hay pelis malas y aburridas que son insalvables. De todo hay...

Saludos!

Pano L dijo...

No estoy del todo de acuerdo, Xavi. No creo que el pobre espectador sea culpable de lo aburrida que es una pelicula: la responsabilidad de eso es de sus creadores. Otra cosa es que una misma peli pueda ser aburrida para unos espectadores y entretenida para otros, como ocurre con todo.
Me niego a pensar que la culpa de que me aburra (por poner un ejemplo) "Babel" de Iñarritu sea mia...