lunes, 5 de julio de 2010

Dos películas francesas



Como ya he comentado últimamente, me parece que hasta el momento la cartelera de este año no está siendo precisamente para tirar cohetes.

Aparte de “Vincere” (donde aún pueda verse), lo más apetitoso que tenemos hoy por hoy son dos películas francesas, obras más bien menores de dos de los mejores autores de la post-nouvelle vague, André Téchiné y Benoît Jacquot.

En mi opinión, Téchiné tuvo su mejor momento creativo en los años 90, con las absolutamente maravillosas “Los juncos salvajes” y “Los ladrones”, que si no eran obras maestras se le parecían mucho. También eran muy buenas las anteriores “Hôtel des Ameriques”, “Rendez-vous” o “Mi estación favorita”. Su obra posterior es siempre como mínimo correcta, aunque me parece que se queda al menos medio peldaño por debajo de los ejemplos citados. “La chica del tren”, su último trabajo en cartel, me parece en ocasiones explicativa, narrativamente apresurada y algo inverosímil por momentos, todo lo cual es casi siempre salvado por una ajustadísima puesta en escena, el signo característico de un autor que confía plenamente en sus recursos estilísticos. Esto proporciona al espectador un placer considerable, predisponiéndolo a olvidar otras debilidades que en otros derrumbarían inevitablemente el artilugio. Por cierto, que Émilie Dequenne, la protagonista, está estupenda, y también es un buen motivo para ver la película.

La otra película de la que quiero hablar, “Villa Amalia”, presenta también ciertos probleas de verosimilitud dramática, salvada por un intenso trabajo de dirección y una muy buena interpretación a cargo de Isabelle Huppert (ninguna novedad en este sentido). En este caso, no hay nada explicativo en la narración o la presentación de los hechos, lo cual se agradece. Jacquot pierde un poco el pulso a partir del momento en que la heroína encuentra en la isla de Ischia su particular refugio, pero todo lo que ha ocurrido hasta entonces está tan bien contado que no importa mucho. Destacaría en especial la primera secuencia de la cinta, uno de los comienzos con más fuerza que recuerdo en mucho tiempo.

En fin, menos da una piedra.

2 comentarios:

Xavier Vidal dijo...

Villa Amalia se merece un notable alto. No he visto La chica del tren, pero las ganas son inmensas. Ahora estoy haciendo un especial de cine francés. A ver que te parece la reseña de Villa Amalia... Saludos... y felicidades por no hablar de Shreks y otras tontadas de verano. Se agradece.

http://cachecine.blogspot.com

Pano L dijo...

Gracias, Xavier!
Cualquier cosa con Huppert siempre merece la pena. Y sólo por sus primeros diez minutos, creo que Villa Amalia justifica el precio de la entrada.
Abrazos,