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martes, 24 de mayo de 2011

Cannes 2011, c'est fini


Resulta algo frustrante hablar del palmarés de un festival sin haber visto ni una sola de las películas presentadas a concurso (y, por tanto, sin poder emitir una opinión válida al respecto), pero en fin, así es la vida. A priori todo indica que la opción de Robert de Niro y sus compañeros de jurado ha sido bastante convencional, al conceder la Palma de Oro a "El árbol de la vida", de Terrence Malick, que ya era la favorita antes incluso de que nadie la viera, desde que se supo que finalmente había sido seleccionada para la sección oficial de 2011. Se ha tratado de la crónica de un premio anunciado, una especie de perfecto happy end (a lo que los americanos son muy aficionados) para la historia de una película que ha conocido todo tipo de vicisitudes desde que la idea original germinara en un primer guión titulado Q allá por los años 70, pasando por un largo rodaje en 2009 y una extensísima postproducción que llevó a retrasar la fecha de estreno en diversas ocasiones. El happy end, por cierto, es seguramente un falso final (recurso también muy típico en la cinematografía americana), ya que la auténtica apotesis puede producirse dentro de unos cuantos meses... en la ceremonia de los Oscars.

Los premios de interpretación a Jean Dujardin y Kirsten Dunst también eran opciones seguras, aunque una sección importante de la crítica habría preferido sin duda ver aupados al papa reticente de Michel Piccoli y la mater dolorosa de Tilda Swinton. El doble Premio Especial del Jurado, por su parte, revela una cierta voluntad por contentar al sector duro de la crítica, con el reparto entre los hermanos Dardenne y Bilge Ceylan, dos puntales de lo que se llama cine de autor contemporáneo. Por contra, el premio a la mejor dirección ha ido a "Driver", una película de acción de qualité dirigida por un europeo, palomiterismo sublimado que también ha triunfado ampliamente entre el público y la crítica cannoises: sigue la voluntad conciliadora, por tanto.

Esta pretensión de tener a todo el mundo contento puede explicar también que las otras dos favoritas, las obras firmadas por Aki Kaurismäki y Pedro Almodóvar, se hayan ido de vacío. La crítica había destacado de ellas que eran las obras más radicales y las más personales de la sección oficial, las más reveladoras sobre la naturaleza particular de sus creadores. Cualquiera de ellas habría constituido una opción igualmente original por parte del jurado, sin salirse tampoco de los límites establecidos por el grupo de favoritas con aceptación más o menos general. Por desgracia, de poco servirá a "Le Havre" y "La piel que habito" la buena acogida en sus respectivos estrenos festivaleros: al final, la que pasa a la (pequeña) historia del cine es la palma de oro, así se trate de una obra mediocre o que suscite divisiones.

Poco más por decir sobre Cannes 2011, salvo que los nombres consagrados han sido los que con diferencia han contribuido en mayor medida a la buena valoración global del concurso: sin Von Trier, Almodóvar, Kaurismäki, Malick, Dardenne, Ceylan o (en menor medida) Moretti, la cosa no habría sido igual. Ninguna revelación importante (las numerosas operas primas y películas de jóvenes directores han pasado con más pena que gloria, salvo las premiadas de Maïwenn le Besco y Nicolas Winding Refn, y aún éstas con bastantes detractores), y a cambio la certeza de que la cosecha por llegar a las salas de modo inminente será de elevada calidad. O, lo que es lo mismo, una de cal y una de arena.

jueves, 14 de abril de 2011

La sección oficial de Cannes: de A-Almodóvar, a V-Von Trier


Acaba de publicarse, por fin, la lista de películas que participarán en las secciones oficiales del festival de Cannes. Aún queda tela que cortar, porque en los próximos días sabremos qué ocurre con la Quincena de Realizadores y la Semana de la Crítica, que completan la programación cannoise. Pero la parte del león ya la tenemos entre manos.

Por muy mala que a posteriori resulte la selección de Cannes, hay una verdad insoslayable, y es que casi todas las películas que terminan contando algo en la cosecha del año han estado presentes en el certamen de la Costa Azul. Es así, y no hay nada más que decir al respecto. De modo que conviene prestar atención a lo que depara cada edición de Cannes.

La primera sorpresa este año es la limitada presencia del cine oriental a concurso. Nada de China, Taiwan o Corea, lo que es rarísimo. Japón comparece con lo último del ovni Takashi Miike, que al parecer es una película de samuráis, y con una cinta de Naomi Kawase, que recientemente había presentado (con poco éxito) un documental sobre la maternidad en San Sebastián. Por otro lado, es una lástima que Wong Kar-Wai no haya tenido lista a tiempo su última obra. ¿Llegará a Venecia?

En una sección oficial a concurso claramente marcada por la bipolaridad Europa occidental-Norteamérica, no hay tampoco representantes de Africa, Latinoamérica o Europa del este.

También falta David Cronenberg con su esperada película sobre Freud, Jung y Sabina Spielrein. Alexander Sokurov, Garrel o Haneke son otros directores a los que se esperaba y que, salvo novedad de última hora, tampoco acudirán a la cita.

A cambio están varios de los autores europeos de la lista AAA+, a saber: los belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne (que ya cuentan con dos Palmas de Oro en su haber, y aún vuelven a por más), el finlandés Aki Käurismaki (también premiado en diversas ocasiones), y el italiano Nanni Moretti (cuyo “Habemus Papam”, con Michel Piccoli en el papel de un Sumo Pontífice católico en crisis, huele a exitazo, a la vista del trailer con música de Mercedes Sosa). Y, por supuesto, dos pesos pesados que aseguran el éxito mediático y el lío festivalero. “Melancholia” de Lars Von Trier, trata al parecer sobre el fin del mundo, aunque no puede darse por sentado nada que tenga que ver con el cine del danés: en el reparto, Kirsten Dunst, Charlotte Gainsbourg, John Hurt, Charlotte Rampling, Kiefer Sutherland y Stellan Skarsgard, entre otros. Y “La piel que habito”, de Pedro Almodóvar, por fin estará entre las elegidas, después de incertidumbres varias. Tengo la impresión de que el director manchego debe tener esta vez un convencimiento bastante intenso sobre la calidad de su última obra. De lo cual no puedo sino alegrarme.

Otros europeos en Cannes: los franceses Alain Cavalier y Bertrand Bonello, la británica Lynne Ramsay (que cuenta con la gran Tilda Swinton en su reparto), el turco Nuri Bilge Ceylan y el rumano Radu Mihaileanu. Otros dos europeos concurren bajo bandera norteamericana: se trata del danés Nicolas Winding Ref (su película la protagonizan Ryan Gosling y Carey Mulligan), y el italiano Paolo Sorrentino (que ha dirigido a un Sean Penn buscando premio desesperadamente). Pero, sobre todo, destacan las operas primas o películas de autores jóvenes, que suelen dar en Cannes agradables sorpresas (recordemos la reciente Palma de Oro para la rumana “Cuatro meses, tres semanas y dos días”): tenemos al director de casting y actor austriaco Markus Schleinzer, que por primera vez dirige una película llamada “Michael”, la francesa Maïwenn con un policiaco, o la británica Julia Leigh, que adapta al cine su propia novela.

Junto con Almodóvar y Von Trier, el más esperado es sin duda Terence Malick, que por fin estrena –y a lo grande- su “The Tree of Life”, después de un largo rodaje y una post producción más larga todavía. El tráiler de la cinta genera serias dudas sobre si estamos ante la película más afectada y pretenciosa de la historia del cine, o ante una auténtica obra maestra. Ambas posibilidades resultan a su manera de lo más halagüeñas.

El cine americano también estará presente con el director neoyorquino Joseph Cedar, que presenta una película rodada en Israel sobre un conflicto entre padre e hijo, enfrentados por un premio.

Es curioso que otro de los que se daba por seguro en el concurso, Gus Van Sant, lleve finalmente su “Restless”, con Mia Wasikowska, a la sección paralela “Un certain regard”. De todos modos, ésta aparece este año particularmente bien dotada, con lo último de Bruno Dumont, Andreas Dresen, Robert Guédiguian, Hong Sangsoo, Eric Khoo y Kim Ki-Duk , entre otros. Por cierto, que parece que hay que buscar aquí a la escuadra oriental que faltaba en el concurso.

Entre las curiosidades a destacar, que a concurso hay nada menos que cuatro películas dirigidas por mujeres. Y que fuera de él también presenta película otra mujer, Jodie Foster, que ha dirigido en "The Beaver" al juguete roto Mel Gibson, en la piel de un hombre al que una crisis vital conduce a comunicarse a través de un muñeco de peluche. También fuera de concurso, "La Conquête", de Xavier Durringer, que trata nada menos que sobre la ascensión al poder de Nicolas Sarkozy: no sólo hay un actor interpretando a Sarko, sino también otros para Cecilia Sarkozy (la anterior esposa del primer ministro francés), Chirac o Rachida Dati. Y la cuarta parte de "Piratas del Caribe", con Penélope Cruz y todo el impacto mediático que ello conlleva.

Y esto es todo por el momento. Quedamos a la espera de lo que ocurra con las secciones no oficiales. Y, como dicen los periodistas, seguiremos informando.

lunes, 28 de febrero de 2011

Oscares, Césares y Cannes


Ya se han concedido los Oscars 2010. Una vez más ha habido muy pocas sorpresas en los premiados. En las últimas semanas “El discurso del rey” había desplazado a “La red social” en las quinielas de favoritas, el oscar a Colin Firth estaba más que cantado, el de Natalie Portman prácticamente también, y los secundarios Bale y Leo eran también los mejor posicionados de sus categorías (en especial el primero). La verdad, hay muy poco que comentar en este reparto convencional y esperable, que a mí ya dejó de interesarme cuando supe que “De dioses y hombres” ni siquiera había alcanzado la nominación como mejor película extranjera. Por cierto, que la película de Xavier Beauvois sí logró un par de días antes el César a la mejor película, pero no el de mejor director (que se quedó Roman Polanski por una película bastante buena, pero muy por debajo de sus mejores obras) ni el de mejor actor (una injusticia que el repelente Elmosnino del biopic de Gainsbourg le haya robado el galardón a Lambert Wilson). Menos mal que nadie ha podido con Michael Lonsdale, inolvidable médico de la comunidad de monjes en “De dioses y hombres”, merecedor del premio al mejor actor secundario.

Y, hablando de premios, ya empiezan a hacerse apuestas para la selección del próximo festival de Cannes. ¿Lars Von Trier? ¿Gus Van Sant? ¿Terrence Malick? ¿Pedro Almodóvar? ¿Cronenberg? ¿Sokurov? ¿Moretti? ¿Los Dardenne? Ya se sabe que Woody Allen abrirá el certamen con “Midnight in Paris”. Se pone difícil esperar hasta mayo…

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Rara poesía


Hay que decirlo ya: “Uncle Bonmee, que recuerda sus vidas pasadas”, de Apichatpong Weerasethakul, es la película más marciana que se ha integrado en el circuito mainstream en mucho tiempo. Hay que verla para creerla: reencarnaciones, muertos que se aparecen, hombres-mono a los que les brillan los ojos, sexo entre princesas desfiguradas y siluros, desdoblamiento del espacio-tiempo, eutanasia sobrenatural… Todo esto y mucho más convive en esta película cuyo inmoderado lirismo le valió una Palma de Oro en Cannes a la que, digan lo que digan algunos empeñados en desinformar, era una de las máximas favoritas desde su misma presentación en el festival (y aún antes). Por lo que a mí respecta, admito que, mientras la veía, la fascinación se alternaba con el desconcierto más absoluto. Pero tampoco en ese último caso la película dejaba de intrigarme: ni un segundo de aburrimiento, me hizo pasar este “Tio Boonmee”.

De todas las bellísimas escenas que contiene, sin duda destacaría una que sucede hacia el principio, una cena familiar durante la que se suceden dos apariciones sublimes. Primero está la muerta que se materializa mediante un sencillo fundido (recurso que hace décadas que cayó en desuso para representar las apariciones espectrales), provocando un instante de pánico previo a la natural aceptación del evento, y después el hijo perdido transformado en hombre mono, cuyo outfit recuerda a las caracterizaciones de Paul Naschy allá por los años 70, lo que, en contraste con la serenidad de su voz y el tratamiento plástico dispensado por la puesta en escena (encuadres, iluminación), genera una forma de poesía tan inesperada como intensa.

Recomiendo ver “Uncle Boonmee, que recuerda sus vidas pasadas” a todo aquel interesado en contemplar algo distinto, que presenta todos los signos de lo nuevo, lo nunca visto, pero en realidad basa su triunfo final en algo tan viejo como el cine mismo: la aplicación de un auténtico sentido de la puesta en escena al material manejado.

martes, 25 de mayo de 2010

Palmarés de Cannes 2010



A veces pienso que los periodistas realizan ciertas afirmaciones por el mero placer de hacerlo, independientemente de la verdad que contengan. Sólo así puede explicarse que muchos hayan asegurado –como ha sucedido- que la concesión de la Palma de Oro a “El tío Boonmee, que recuerda sus vidas pasadas”, del tailandés Apichatpong Weerasethakul, ha sido una sorpresa. ¡Pero si se convirtió en la favorita prácticamente desde el primer pase de prensa! Vale que las últimas obras de Mike Leigh o Abbas Kiarostami aspiraban también al premio principal, pero ocurre que ambos habían ganado la Palma con anterioridad, y eso limitaba sus posibilidades. Por cierto, que sorprende bastante que, formando Víctor Erice parte del jurado, Kiarostami no haya resultado algo más beneficiado en el reparto de premios. En cuanto al ninguneo final a Leigh, me extraña menos: sencillamente, este jurado tenía otro perfil.

Los premios de interpretación han ido a parar a Javier Bardem y Juliette Binoche, dos de las principales estrellas europeas contemporáneas, auténticos iconos de sus respectivas cinematografías (la francesa y la española), que poseen en común una cierta “intensidad” como sello de fábrica, aunque cincelada a partir de modelos muy distintos: los productos del Actors studio y sus derivados en el primer caso, el magnetismo de ciertas actrices del cine mudo (Maria Falconetti, Louise Brooks) en el segundo. A ellos se añade Elio Germano, actor también europeo, aunque mucho menos conocido que los anteriores, que serviría (sólo parcialmente) como contrapeso en una decisión que se arriesgaba a ser considerada demasiado mainstream.

Tampoco ha habido sorpresas en los galardones a las películas de Xavier Beauvois, Mathieu Amalric (que ya había ganado el premio de la crítica internacional) y, aunque en menor medida, Mahamat-Saleh Haorun y Lee Chang-dong, todas ellas consideradas en las quinielas previas. Por fortuna, nada más para el insufrible González Iñárritu, al que Carlos Boyero (¡por una vez voy a estar de acuerdo con el enviado de El País!) ha aplicado en esta ocasión el término “complacida pornografía de la sordidez”. Pero, vamos a ver, ¿qué otra cosa lleva haciendo este director mexicano desde la primera y desgraciada ocasión en que empuñó una cámara?

Por fin, parece generalizada la opinión de que este año la sección oficial ha sido la más floja en mucho, mucho tiempo. Esperemos que ello no suponga una sentencia para este 2010 que, por lo que respecta a la cartelera española, hasta el momento no se está portando demasiado bien. ¿Habrá que esperar al estreno de la peli de Weerasethakul para que mejoren las cosas?

jueves, 29 de abril de 2010

Y más Cannes


Toca rectificar. En mi anterior entrada sobre el próximo festival de Cannes, afirmé que no había ninguna obra de un director español en las secciones paralelas (en la oficial tampoco). Bueno, pues se me había pasado por alto una película titulada “Todos vós sodes capitáns” (“Todos vosotros sois capitanes”) y dirigida por Oliver Laxe, un joven franco-gallego con residencia actual tangerina (el colmo de lo cosmpolita, vamos) que firma su primera obra, con lo que además aspiraría al premio de la Cámara de Oro en el festival. Al parecer, su película es un ejercicio de metaficción, en el que un profesor (él mismo) rueda una película junto a un grupo de niños de Tánger. Rodada en blanco y negro, ofrece un cuidado look y aparentes resabios estéticos de Kiarostami. En fin, habrá que esperar a Cannes para comprobar si el descubrimiento merece la pena.

martes, 20 de abril de 2010

Más sobre Cannes: ausentes y paralelos



Se ha difundido ya la programación de las secciones paralelas no oficiales del festival de Cannes, la Quincena de Realizadores y la Semana de la Crítica. Disculpadme por hurgar en la herida una y otra vez, pero no hay en ellas ninguna película de un director español. Este año la presencia nacional en el conjunto del certamen es si cabe más pobre que de costumbre. Y ésa es mucha pobreza; indigencia, más bien.

Abundando en el tema, algunos de los detalles más interesantes de esta próxima edición cannoise hacen referencia a las grandes ausencias. A destacar:

•A falta de confirmaciones de última hora, por el momento no estaría lo último de Terrence Malick, “Tree of life”. Gran proyecto protagonizado por Brad Pitt y Sean Penn, se habla ya de obra maestra (¿cuántas veces habremos vivido esta historia?), aunque al parecer la conocida manía perfeccionista del autor norteamericano está retrasando el estreno una y otra vez. Hace unos meses, su presencia en la sección oficial de Cannes se daba como segura.

•Tampoco estará “Somewhere”, de Sofia Coppola, con Stephen Dorff en la piel de una vividora estrella de Hollywood que ha de hacerse cargo de su hija. Otra apuesta casi segura que parece perdida.

•“Black Swann”, de Darren Aronofsky, thriller fantástico con ballet de fondo con Natalie Portman, no estaba lista. Tampoco estará “Inception”, de Christopher Nolan, con un reparto estelar, de la que sin embargo ya circulan múltiples trailers.

•Dicen que a Julian Schnabel le ofrecieron presentar su último trabajo fuera de concurso, a lo que él se habría negado. No lo veremos en Cannes, por tanto.

En cuanto a las mencionadas secciones paralelas, son pródigas en desconocidos y potenciales descubrimientos. Ningún nombre realmente conocido en ellas. Una rareza: el elegante y joven actor Louis Garrel (hijo de Philippe, gran director de cine) presenta este año un cortometraje en la Quincena. Veremos…

lunes, 14 de septiembre de 2009

A grito pelado


Acaba de terminar la Mostra de Venecia. Resumen del palmarés: León de Oro para “Líbano”, del israelí Samuel Maoz. Ningún premio para las favoritas “Lola” de Brillante Mendoza y “Lourdes” de Jessica Haussner. No puedo juzgar la decisión del jurado, ya que obviamente no he visto ninguna de las películas a concurso (entre las que, una vez más, no había ninguna cinta de un director español). Como dato curioso, el hecho de que el modisto Tom Ford (sí, el de Gucci) haya conseguido colar en la sección oficial su primer trabajo como director de cine, una adaptación de la novela de Christopher Isherwood “A Single Man”. Precisamente por esta película, Colin Firth ha ganado el premio de interpretación masculina. El trailer se parece alarmantemente al anuncio de un perfume, a lo que no resulta ajena la breve presencia del modelo bilbaíno Jon Kortajarena.

Entre los momentos más esperados estaba una previsible pelea (aunque fuera dialéctica) entre el director americano Abel Ferrara, que dirigió hace diecisiete años “Teniente corrupto”, y Werner Herzog, que ha tenido el valor de realizar un remake de la misma, protagonizado por Nicholas Cage, contra la voluntad del autor original. El ansiado momento no se produjo, para decepción de casi todos. En cambio, hubo otro que nadie preveía, y que ha alimentado los contenidos de los programas culturales de todo el mundo estos días. El protagonista, el actor y director italiano Michele Placido.

Placido ha dirigido “Il grande sogno” una película que se presentaba a concurso, ambientada en el ámbito de la juventud italiana de izquierdas del mítico 1968. Bastante mal recibida por la crítica, un vistazo a su tráiler transmite una idea de la afectación y mal gusto visual que por otra parte ha caracterizado desde siempre la obra como director de la estrella italiana. Durante la rueda de prensa correspondiente, una periodista preguntó cómo podía un autor llamado a sí mismo de izquierdas, que además realiza una película con la temática de este “Grande sogno”, financiar sus proyectos a través de la compañía Medusa Films, que pertenece al magnate y presidente en sus ratos libres Silvio Berlusconi. Rojo de rabia y a grito pelado, Placido calificó la pregunta de “estúpida” y (agarraos) afeó a la periodista, por ser inglesa (error: en realidad, era española) una supuesta y descabellada vinculación con la guerra de Irak. El momento merece verse (pinchar aquí), porque no tiene desperdicio. Ante una reacción tan desatada cabe pensar que Placido estaba echándole teatro al asunto a modo de cortina de humo, con el objetivo de no tener que proporcionar una respuesta coherente a la pregunta que se le planteaba.

Majaderías aparte, no creo que Placido deba sentir particular vergüenza por trabajar a sueldo de Berlusca mientras propaga su encantador mensaje nostálgico. De lo que sí que debería avergonzarse es de dirigir películas tan inmoderadamente malas como “Romanzo criminale”, estrenada el año pasado en España, y sobre la que ya escribí en este blog.

jueves, 28 de mayo de 2009

Realismo




Christophe Honoré (“Les chansons d’amour”, una peliculita mona a la que me referí en una entrada anterior de este blog) llevaba hace unos meses su última cinta, “La Belle Personne”, a la sección oficial del festival de San Sebastián, del que salió sin premio. Este último trabajo acaba de estrenarse en España sin ningún bombo, incluso de tapadillo, lo que es una pena porque se trata de una película muy bellamente filmada.


Su punto de partida ya concentra bastante interés: Honoré adapta “La princesse de Clèves”, de Madame de La Fayette, un clásico de la literatura francesa, escrito en el siglo XVII y tratado ya por el cine en varias ocasiones (hace unos diez años, en “La carta”, de Manoel de Oliveira), sólo que la acción se traslada a un instituto parisino de hoy en día. Al parecer, la operación fue pergeñada por Honoré como reacción ante un comentario despectivo de Nicolas Sarkozy (al que subyacía un clasismo aterrador) al enterarse de que el temario de unas oposiciones administrativas de bajo nivel incluía la novela de Madame de La Fayette. En realidad, toda la película parece concebida y puesta en escena como ataque a la idea de que lo sublime, lo simplemente bello, sea o deba ser patrimonio exclusivo de una élite social, intelectual o económica. Idea cuya valentía y pertinencia me parece que admite pocas discusiones.


La hiperestilización del mundo retratado, con unos adolescentes quiméricamente guapos y sensibles, supone un placer para los sentidos, y acoge con perfecta coherencia los estrictos códigos éticos y estéticos de la novela original. “La belle personne” si sitúa por este motivo en el extremo opuesto al realismo de “La clase” de Laurent Cantet o “L’esquive” de Abdel Kechiche (películas que encuentro excelentes, por otra parte), que se desarrollaban en entornos similares y además, en el segundo caso, empleando igualmente la coartada literaria.

En su estreno donostiarra, la película fue precisamente tildada de “poco realista”, bajo el argumento de que un adolescente actual jamás se expresaría con la pedante precisión de sus protagonistas, acusación totalmente absurda de tan irrelevante (¿desde cuándo el realismo es un imperativo en lugar de una opción?). En todo caso, la película resulta en todo momento coherente consigo misma y con sus arriesgadas premisas iniciales, lo que me parece digno de admiración. No se trata de una cinta perfecta (encuentro serios fallos en el desarrollo del personaje de Nemours-Louis Garrel), pero viéndola experimenté ocasionales ramalazos de emoción genuina, y su combinación de delicadeza y radicalidad perduran en mi recuerdo.


NOTA: Encuentro en la película otro motivo de admiración. El concepto del enamoramiento que retrata, concepto que ya estaba en "La princesa de Clèves", me parece sumamente original y contracorriente para los baremos que imperan en la actualidad. Frente al estándar que propugna la mezcolanza de amor-enamoramiento como salvador del individuo y de la Humanidad entera por extensión, la visión de Honoré-La Fayette se centra en el enamoramiento como enajenación pasajera potencialmente destructiva, un peligro del que conviene protegerse. Podrá o no estarse de acuerdo con esta tesis, pero situarla en el corazón de una película me parece hoy una opción llena de valentía... y un alarde de realismo.

domingo, 24 de mayo de 2009

Cannes, c'est fini

El jurado de Cannes 09



Bueno, pues ayer tuvo lugar la ceremonia en la que se concedían los premios oficiales del festival de Cannes 2009. No voy a hacer un recuento del palmarés, porque para éso ya están los diarios, y además llevo unos días dando la brasa con el tema: me limitaré a una breve valoración.

Ninguna sorpresa en cuanto a la Palma de Oro entregada a Michael Haneke por "Das weisse Band", de la que ya circulan en internet algunas imágenes de una fuerza notable. El director de "Funny Games", "La Pianista" y "Caché" consigue por fin un primer premio del festival que era difícil que se le escapara esta vez, siendo presidenta Isabelle Huppert. Por mi parte, sin haber visto la película, reconozco mi debilidad por el talento de Haneke.

"Un prophète" de Jacques Audiard, Premio Especial del Jurado, era la segunda favorita. Christoph Waltz, la revelación de "Inglorious Basterds" de Tarantino, contaba también entre los favoritos en el apartado de interpretaciones masculinas. Más división había en el de las actrices: el trabajo de Carlotte Gainsbourg en "Antichrist" de Lars Von Trier había sido alabado por algunos, mientras que otros lo consideraron simplemente histérico y risible. Giovanna Mezzogiorno y Penélope Cruz figuraban en muchas quinielas, pero no pudo ser.
Los premios concedidos al cine asiático han constituido la sección más sorprendente del palmarés. "Kinatay" de Brillante Mendoza o "Thirst"de Park Chan-wook tenían sus fans, pero también una amplia masa de detractores. La película china de Lou Ye, premiada por su guión, había dejado más bien indiferente a la mayoría. La apuesta asiática ha dejado fuera del palmarés a algunas de las favoritas más o menos de consenso, como "Bright Star" de Jane Campion, "The Time that Remains" de Elia Suleiman y "Los abrazos rotos" de Pedro Almodóvar. Salvo esta última película, aún no he visto ninguna de las que concursaban este año, así que no puedo valorar esta decisión. Pero, personalmente, no me parece mal que el jurado tenga un criterio propio y actúe en consecuencia. Por eso no entiendo los numeritos que a menudo monta la prensa cuando no se premia las películas que han designado como sus favoritas. Este año, Huppert y sus compañeros han tenido la astucia de nadar y guardar la ropa, reservando los premios gordos para quienes se esperaba, y utilizando el resto del palmarés para reflejar unos gustos personales e independientes. La verdad, no me parece una mala noticia.
NOTA: De todos modos, el mejor de los premios es el especial que ha concedido el Jurado Ecuménico (que haya un "jurado ecuménico" en un festival europeo del siglo XXI ya es en sí algo bastante exótico) a "Antichrist" de Lars Von Trier, por su misoginia. Al parecer, entre otras cosas, se incide en que el mensaje de la película sugiere que las mujeres son peligrosas para la humanidad, y que la quema de brujas que tuvo lugar en la Edad Media no fue una idea tan peregrina, al fin y al cabo. ¡Lars, ese genio del marketing!

sábado, 23 de mayo de 2009

Cannes: últimas películas a concurso

La prensa ha visto y juzgado ya las últimas películas a concurso del festival. "Visage", de Tsai Ming-liang ha tenido una acogida globalmente negativa, mientras que a "Map of the sounds of Tokyo" de Isabel Coixet la han recibido... aún peor. La crítica sobre lo último de la directora española aparecida en Variety no tiene desperdicio.

Así las cosas, y siempre si hay que hacer caso a los críticos internacionales, la Palma de Oro se la disputarían "Das Weisse Band" de Michael Haneke, "Un Prophète" de Jacques Audiard, "Los abrazos rotos" de Pedro Almodóvar, "The Time That Remains" de Elia Suleiman y "Bright Star" de Jane Campion.

Por otra parte, la película "J'ai tué ma mère", que narra la conflictiva relación entre una madre hortera y su hijo gay y está dirigida por un canadiense de veinte años (¡!) llamado Xavier Dolan, ha conseguido varios premios extraoficiales. La película e presentó en la Quincena de Realizadores con considerable éxito de crítica.

Mañana, el palmarés oficial.

viernes, 22 de mayo de 2009

Cannes:última hora

La película de Elia Suleimane "El tiempo que queda", presentada hoy a concurso en la sección oficial del festival, se sitúa claramente como otra de las favoritas a la Palma de Oro. Como era de esperar, a lo último de Gaspar Noé le ha pasado todo lo contrario: principal candidata al premio al mayor bodrio del certamen.

jueves, 21 de mayo de 2009

Cannes: That's entertainment!

¿A quién le vas a dar la palma este año, Isabelle?


El festival de Cannes está a punto de terminar. Un año más, el evento se ha ganado a pulso su lugar en el podio como el mayor, más mediático y poderoso festival de cine del mundo. Sus cabezas pensantes juegan con ventaja (todo el mundo quiere llevar su película a Cannes), pero hay que decir que además poseen un admirable talento publicitario, que les lleva a dar cada año con la combinación perfecta entre sensacionalismo, calidad y espectáculo. Sólo contemplar el programa diario de la sección oficial es un ejercicio sumamente revelador: qué genialidad en la yuxtaposición de las obras, qué extraordinario sentido del ritmo, qué perfección en el tempo que alterna el escándalo previsible (Lars Von Trier) con la reconfortante planicie más previsible aún (Ken Loach), la esperadísima y pomposa obra de un joven pope contemporáneo (Tarantino) con el trabajo sobrio y ágil de un anciano maestro (Alain Resnais), que comienza y termina con los trabajos menos esperados (Andrea Arnold, Lou Ye, Coixet) y pone la carne en el asador con el segmento central (Ang Lee, Campion, Von Trier, Almodóvar, Tarantino, Haneke). Independientemente de lo que pueda pensarse de la calidad de las obras a concurso, el impacto logrado en los medios, y en las frágiles mentes de los aficionados, es de primer orden. Chapeau, Gilles Jacob! Chapeau, Thierry Frémaux!

Este domingo se entregan los premios. Repasemos los favoritos, según los comentarios de la prensa internacional:

1) "Das Weisse Band", de Michael Haneke: el magnífico director austriaco ya ha tenido grandes éxitos en el concurso del festival (en particular con "La Pianista" y "Caché"), pero no posee aún la Palma de Oro. En esta ocasión, parece haber traído la obra perfecta para resarcirse. Según la mayoría, se trata de un filme redondo, denso y resonante, perfectamente puesto en escena. No olvidemos además que Isabelle Huppert, la presidenta del jurado, ha trabajado en varias ocasiones con Haneke, habiéndose cubierto de premios gracias a su trabajo en la mencionada "La Pianista". Si la Palma se le escapa, nos dejaría a todos bastante descolocados.


2) "Un Prohète", de Jacques Audiard. El director francés no gusta a todo el mundo. Personalmente, disfruté mucho sus anteriores "Sur les lèvres" y "De battre mon coeur s'est arreté" mientras las veía, aunque a día de hoy no tenga de ellas un recuerdo memorable. Su cine es algo enfático, pero me parecería muy mezquino negarle un gran talento narrativo. En esta ocasión, el drama carcelario que ha traído a la Croisette ha provocado la admiración de la mayoría. Sería un razonable Premio Especial del Jurado o a la Mejor Dirección, o incluso una Palma de Oro nada descabellada.

3) "Los abrazos rotos", de Almodóvar. La mayoría de las críticas cosechadas han sido excelentes, a menudo entusiastas. Muchos vuelven a reclamar para Almodóvar la Palma de Oro, aunque es cierto que con "Todo sobre y madre" y "Volver" estas voces eran más generalizadas, y en ambas ocasiones tuvo que conformarse con otros premios. Al respecto, estoy impresionado con la obsesión destructiva de algunos: en su chat de El País Digital, Carlos Boyero no se ha cortado un pelo para mentir flagrantemente, afirmando que Le Monde y Le Figaro habían puesto "a parir" (sic) a "Los abrazos rotos", como él mismo hizo con motivo de su estreno español. En realidad, la crítica de Le Figaro era predominantemente positiva, y la de Le Monde, más fría, trataba al director español con respeto, dando a entender que globalmente había hecho una buena película, aunque lastrada por ciertas carencias. Como digo, la mayor parte de la prensa internacional ha alabado la cinta, aunque sí es cierto que no se ha generado el arrebato colectivo de las anteriores incursiones almodovarianas en el concurso de Cannes. Por cierto, también ha habido coincidencia al alabar el trabajo de Penélope Cruz: junto con Giovanna Mezzogiorno en "Vincere", es la favorita al premio a la mejor actriz. En cuanto al crítico (por decir algo) de El País, o habla de oídas, o ha sido traicionado por su propio wishful thinking. Ambas posibilidades lo invalidan como informador, y empañan seriamente la credibilidad del medio para el que trabaja.

Otras películas bien recibidas han sido "Looking for Eric" de Ken Loach (no por todo el mundo, desde luego), "Inglorious Basterds" de Tarantino (idem), "Taking Woodstock" de Ang Lee (más idem), "Bright Star" de Jane Campion, "Fish Tank" de Andrea Arnold y la mencionada "Vincere" de Marco Bellocchio. Si la Palma de Oro la ganara alguna de ellas, tampoco habría suicidios ni revueltas populares. Mientras escribo estas líneas, no se han mostrado aún las películas de Isabel Coixet, Tsai Ming-liang, Gaspar Noé y Elia Suleiman.

Gane quien gane, este año ha vuelto a ser el de Lars Von Trier, que demuestra una vez más su habilidad para alzarse con el premio al director del que más se habla. Su "Antichrist" fue el escándalo del año desde el primer pase de prensa, gracias a la misoginia que al parecer sobrevuela sobre la cinta (ninguna novedad en el director danés), y a varias secuencias-choque, de entre las que destacan: a) Charlotte Gainsbourg se corta su propio clítoris con unas tijeras de podar, y la acción puede observarse con todo detalle en primer plano b) Charlotte Gainsbourg taladra la pierna de Willem Dafoe, antes de reventarle los testículos de un golpe y hacerle eyacular sangre c) Un zorro (el animal) habla como si estuviéramos en una fábula de La Fontaine, y lo hace para pronunciar la portentosa frase "El caos reina" d) Al son de Haëndel, un niño muere al precipitarse por una ventana mientras sus padres, ajenos a todo, follan por toda la casa.

Cuentan las crónicas que Manohla Dargis, famosa crítica de The New York Times, cantaba "That's entertainment" a la salida de la proyección de "Antichrist". La canción podría haber operado como una perfecta banda sonora desde el primer al último día de este admirable festival.

lunes, 27 de abril de 2009

Más sobre España en Cannes 2009


Como ocurre tradicionalmente, un día después de darse a conocer el contenido de las secciones oficiales (dentro y fuera de concurso) del festival de Cannes, los organizadores de la paralela Quincena de Realizadores hacían público su programa.


Esta vez, sin grandes sorpresas, la presencia española es escasa. "Tetro", el último Coppola coproducido con Argentina y protagonizado por Vincent Gallo, Alden Ehrenreich, Maribel Verdú y Carmen Maura, inaugura la Quinzaine. Al parecer, la película es una crónica familiar en la que vuelve a estar presente el padre-coloso que devora a sus propios hijos (no voy a nombrar una vez más otra reciente película en el que aparecía este mismo tema, y que estará a concurso en Cannes), rodada en blanco y negro con algunas secuencias (flash-backs), en color. Existe una comprensible curiosidad por este trabajo, engendrado por uno de los mejores directores de cine mundiales surgidos en la segunda mitad del siglo XX, y cuyo anterior largo ("Youth without youth", no estrenada en España) tuvo la virtud de desconcertar a todo el mundo.


Pero no es ésta la única (y magra) presencia española de la Quinzaine. Dos curiosidades que a muchos les han pasado desapercibidas, ya que apenas se les ha dedicado espacio en prensa:


a) En el poético cartel del evento, que he incluído en esta entrada, aparecen dos personas. Una de ellas es una tal Lolita Chammah, aspirante a actriz... e hija de Isabelle Huppert. Y la otra es el director catalán Albert Serra, ya adorado en Francia por sus dos películas, ambas presentadas en ediciones anteriores de Cannes, "Honor de cavalleria" y "El cant dels ocells". A Serra, la crítica española lo pone verde (lo acusan de pedante, aburrido, feísta y mal director), mientras la francesa levita con sus cintas. Los Cahiers du Cinéma le dedicaban hace poco unas cuantas páginas, en las que calificaban "El cant dels ocells" de obra maestra.


b) Entre los cortometrajes seleccionados, una rareza llamada "El ataque de los robots de Nebulosa 5", de Chema García Ibarra, ya distinguido con una mención especial en el último festival de Sundance. Se trata de un interesante trabajo de sugestivo tratamiento visual que, sorpresa, puede verse ya en youtube, pinchando aquí.

jueves, 23 de abril de 2009

Rarezas en competición

El futbolista y el director de cine social, encantados de conocerse


Algunas curiosidades que se pueden encontrar en un rápido vistazo por la restringida veintena de películas a concurso en el próximo Cannes:


-Lo último de Ang Lee, "Taking Woodstock", está ambientado en los preparativos del mítico concierto de rock de 1969, y lo protagoniza un cómico televisivo llamado Demetri Martin. Lee nunca ha sido un director que me entusiasme (detesté, por ejemplo, su adaptación de "Sentido y Sensibilidad" y la reaccionaria "La tormenta de hielo"), pero admito que sus dos últimas películas, "Brokeback Mountain" y sobre todo "Deseo, peligro", me parecieron obras bellas, importantes.

-Gaspard Noé, que dirigió entre otras "Irréversible", aquella cinta contada de manera cronológicamente inversa y que fue muy comentada en su momento por la insoportable secuencia de la violación a Monica Bellucci, presenta este año algo llamado "Enter The Void", que protagoniza la actriz de origen español (aún poco conocida aquí, pero auténtica musa indie en USA) Paz de la Huerta. La película da bastante miedito, dados los precedentes y la información disponible, según la cual se cuentan las alucionaciones sufridas por un individuo que agoniza, mortalmente herido de bala.


-El incansable (y cada vez más plano) Ken Loach comparece con "Looking for Eric", que cuenta entre sus protagonistas con el jugador francés de fútbol Eric Cantona, que al parecer se interpreta a sí mismo en una historia de coaching. ¿Comedia británica social? Uf...


-"Vincere", de Marco Bellocchio, trata sobre una amante de Mussolini (desconocía que el Duce hubiera tenido una amante adicional a Claretta Petacci, fusilada y después colgada boca abajo junto al dictador) llamada Ida Dalser, a la que interpreta la bella Giovanna Mezzogiorno ("El amor en los tiempos del cólera").


-Mucho ha llovido desde que la relamida "El Piano" ganara la Palma de Oro, y una Jane Campion ya bastante devaluada vuelve a intentarlo con "Bright Star", sobre la relación entre el poeta John Keats y Fanny Brawne. Tragedia (Keats murió a los 25 años) y romanticismo: imagino que Campion se habrá sentido a sus anchas en este contexto.


-Park Chan-wook, que entre otros premios ya consiguió el Especial del Jurado con la violenta "Oldboy" en 2003, acude con una historia de vampiros gráficamente llamada "Sed". ¿He dicho alguna vez que me encantan las historias de vampiros?


-El "durito" Tsai Ming-Liang llega a la competición con "Rostros", una película de producción francesa cuyo reparto incluye nada menos que a Jeanne Moreau, Mathieu Amalric, Fanny Ardant y Laetitia Casta.


-La sección oficial la cerrará, fuera de concurso, una marcianada absoluta: Jan Kounen, conocido por sus hiperviolentas películas con estética de comic ("Dobermann") presentará "Coco Chanel et Igor Straviski", sobre la relación entre la modista y el compositor. Ella es la bella Anna Mouglalis, de la que hablé brevemente en este blog, con motivo de una entrada sobre la infame película "Romanzo criminale". Y él, el danés Mads Mikkelsen, que interpretaba al villano Le Chiffre en la última versión de "Casino Royale", con Daniel Graig como 007-James Bond.


-Junto a lo último de Amenábar, fuera de concurso estará "The Imaginarium of Doctor Parnassus", de Terry Gilliam, aquella película cuyo rodaje fue interrumpido por el fallecimiento de su actor principal, el después oscarizado Heath Ledger. A Ledger lo sustituyó no uno, sino tres actores de primera fila (Johnny Depp, Colin Farrell y Jude Law), copiándose la operación patentada por Buñuel en 1977, cuando al quedarse sin Maria Schneider para "Ese oscuro objeto del deseo" la reemplazó por Carole Bouquet y Angela Molina en la piel de un mismo personaje. Se nos promete surrealismo e imaginación a raudales. Gilliam no es precisamente uno de mis directores favoritos, así que prefiero no esperar gran cosa.


-Al película de Isabel Coixet está rodada en Tokio, y protagonizada por el catalán Sergi López junto a la japonesa Rinko Kikuchi, que fuera nominada al oscar por la horrenda "Babel". Se da el curioso caso de que Coixet va a competir por la Palma de Oro con una producción de "El Deseo" ("Los abrazos rotos", obviamente), que ha producido también varias de las películas de la directora catalana (¿en qué estabais pensando, Pedro y Agustín?).


Y ya se me ocurrirán más cosas...

España en Cannes 2009

Acaba de darse a conocer la lista de películas en las secciones oficiales del festival de Cannes de este año, que tendrá lugar del 13 al 24 de mayo. Y, por una vez, el festival de cine más importante del mundo cuenta con dos películas españolas a concurso, además de que una tercera cinta nacional esté presente como evento fuera de competición. Nada, en cambio, en la muy prestigiosa "Un certain regard", sección en teoría dedicada a películas particularmente personales o innovadoras, pero que desde hace ya bastante tiempo no se cierra al cine más clásico. Aún no se ha revelado el contenido de la gran sección no oficial, la Quincena de Realizadores, que en la práctica funciona como un festival paralelo.
Las películas españolas seleccionadas son "Los abrazos rotos" de Pedro Almodóvar y "Mapa de los sonidos de Tokyo" de Isabel Coixet. De la primera los lectores habituales saben de sobra lo que pienso, y la segunda aún no he podido verla (pero la temo bastante). En cuanto a la película-evento fuera de competición, se trata de "Agora" de Alejandro Amenábar, cuyo grandilocuente tráiler ya hemos podido ver sobradamente. En primer lugar, hay que dar la enhorabuena a estos tres directores, y que sorprenderse (en mi caso, positivamente) por la rareza. Y también en mi caso, diré que espero que a Almodóvar le concedan de una vez una Palma de Oro que se le ha escapado ya dos veces.
A su favor, hay que decir que de algunos de los miembros del Jurado internacional (la presidente Isabelle Huppert, las actrices Asia Argento y Robin Wright-Penn, el escritor Hanif Kureishi) podemos esperar cierta simpatía por la obra almodovariana. Claro que esto ocurrió también en las dos ocasiones anteriroes en que Almodóvar competía en Cannes (con "Todo sobre mi madre" en 1999, y "Volver" en 2006), donde en efecto fue galardonado pero nunca con el primer premio.
Entre las otras películas seleccionadas a concurso, destacan lo último de Lars Von Trier (una historia de terror llamada "Antichrist" protagonizada por Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg), Michael Haneke ("La cinta blanca", que estoy deseando ver), Marco Bellocchio, Jane Campion, Alain Resnais, Tsai Ming-Liang, Ang Lee, Ken Loach o Jacques Audiard. Nombres habituales del circuito de festivales, pesos pesados todos ellos. Nada menos que cinco han ganado ya en anteriores ocasiones la Palma de Oro. Y, por supuesto, está el "Inglorious Basterds" de Quentin Tarantino (uno de los ya "palmeados"), cuya poderosa maquinaria promocional lleva arrasando desde hace meses.
Veremos qué ocurre finalmente. No puedo esperar a mayo...

viernes, 29 de agosto de 2008

El cine español

"La prima Angélica". ¿Qué fue de Carlos Saura?

La Coixet no da crédito


Como cada fin de agosto, acaba de comenzar el festival de cine de Venecia, el más antiguo de todos los que existen. La película encargada de inaugurarlo ha sido “Burn After Reading”, de los Coen, autores que, más listos que el hambre, han tenido el sentido común de volver con una comedia tras la seria y muy premiada “No es país para viejos”, respetando así la ley de la alternancia que suelen aplicarse y evitando todo riesgo de comparación, que les habría llevado a un fracaso asegurado. Hay que decir que un vistazo rápido a los títulos de la sección oficial no invita este año al entusiasmo, aunque aparecen unos pocos nombres prometedores como Jonathan Demme (estaría bien que volviera a su mejor forma después de tantos años de irrelevancia absoluta), Kitano, Miyazaki, Barbet Schroeder o Werner Schroeter. Hay películas de Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania, China, Japón, Rusia y Turquía. Hasta de Etiopía, hay películas. De donde no se ha seleccionado nada es de España, lo que no supone ninguna novedad.
Tampoco en el concurso del último Cannes hubo ninguna película de un director español, y nadie con memoria se sorprendió por ello. Remontándonos a Berlín, “Elegy” sí estaba dirigida por una española, Isabel Coixet, pero se trataba de una producción estadounidense. Esto ya es más preocupante, porque tradicionalmente la Berlinale había contado de manera sistemática con España en su sección oficial. Pues bien: entre 2004 (con “La vida que te espera”, de Manuel Gutiérrez-Aragón) y 2008, ningún director español había concursado en el certamen alemán. “Siempre nos quedará Donostia”, dirán algunos. “Pues menudo consuelo”, se les puede responder. Aunque sea sólo por evitar las protestas del presidente de turno de la Academia, el grito en el cielo de la prensa especializada y el coscorrón del Ministerio de Cultura, dudo mucho que llegue el día en que no se vea cine español en el Zinemaldia. Si los directores españoles embarcaran en un mismo trasatlántico, y éste se hundiera sin supervivientes, y Mariano Ozores fuera el único que se hubiera quedado en tierra, que nadie dude que ese año habría una de Ozores concursando en San Sebastián.

No son pocos los que realizan afirmaciones del estilo de “en Cannes no nos quieren; ¡los gabachos nos tienen manía!“. Eso lo he leído o escuchado yo de manera más o menos literal docenas de veces. Aún no se ha comentado nada de un contubernio de todos los directores de festivales del mundo contra España en venganza por, no sé, el último triunfo en la Eurocopa, pero todo se andará.
En mi opinión, la dura realidad es que el cine español es por lo general malo con ganas. Ya está, ya lo he dicho. El estómago acaba de darme un vuelco, y ya siento la incomparable emoción de haber verbalizado una blasfemia. Por mucho que todo actor bien instruido diga exactamente lo contrario en cualquier entrevista que se le haga, por mucho que las entregas de los Goya se conviertan en odas a la maestría y la creatividad de nuestros cineastas (¡mientras se premia “Las trece rosas”, de Emilio Martínez-Lázaro, o “La niña de tus ojos”, de Fernando Trueba!), no hay manera de pensar otra cosa. Cuando voy a ver una película española, a veces animado por las buenas críticas, es rarísimo que no salga de mala hostia, tras haberme aburrido soberanamente durante al menos una hora y media. Encuentro en la mayor parte del cine español actual tanto talento, singularidad estilística y nervio como en el departamento de administración de un ministerio. A veces se producen espejismos: Medem y León de Aranoa realizaron allá por los 90 sendas estupendas primeras películas, justo antes de emprender una escalada de banalidad hasta acabar convertidos en parodias de sí mismos. Por lo demás, los veteranos hacen más de lo mismo (malo), y los jóvenes quieren hacer, con poco éxito, el Berlanga, el Ken Loach o el Wes Craven. El Carlos Saura no, al Carlos Saura no lo hace nadie; ni Saura quiere ya hacer el Saura, puesto que hace mucho que no se detecta en su cine nada de “La prima Angélica” o “La caza”.

Si trato de identificar las películas españolas que de verdad me han gustado en los últimos años, una vez excluido de la lista Pedro Almodóvar me sobran los dedos de una mano: un par de Jaime Rosales, una de José Luis Guerín, una de Alejandro Amenábar (¡pero no la última estrenada, desde luego!). Puede que haya más, aunque ahora mismo no se me ocurren. Volviendo a Almodóvar, no me extraña que a sus colegas les cueste tantísimo disimular la tirria que le tienen: el nombre del genio manchego va a perdurar en la historia del cine mundial, mientras que los de la mayoría de ellos queremos olvidarlos en cuanto abandonamos la sala.

Me gustaría conocer los motivos de semejante páramo cinematográfico en una cultura tan rica y compleja como la española. Sería reconfortante pensar que se trata de una situación coyuntural, porque la esperanza es lo último que debe perderse y hay que mirar al futuro con optimismo. Hablando de futuro, mientras esperamos que se revele el próximo Erice o el próximo Buñuel, nos queda el consuelo de esperar el estreno de “Los abrazos rotos”, de Almodóvar, para lo que aún falta demasiado tiempo. Admito apuestas sobre si desde hoy hasta entonces se estrena eso tan marciano que es una gran película española.